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Archive for the ‘películas’ Category

Cuando tu trabajo es minusvalorado como es el puesto de Secretario General del PSM, eclipsado por el comité federal, por Ferraz, por la presidenta y porque el verdadero líder socialista -aunque no del PSOE- madrileño es Ruiz Gallardón, es jodido.

Pero si ese trabajo te ofrece otros alicientes, como aspirar a la presidencia de la comunidad o, al menos, a rivalizar con alguien de la talla de Esperanza Aguirre, y te quitan esos alicientes, jode mucho.

Y si quien quiere quitarte ese derecho es una ultra, una proteccionista y prohibicionista que impide el derecho a comerse un bollo y a fumar un cigarrillo y forma parte del gobierno que ha arruinado al país, jode todavía más.

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Da gusto ver las diferencias entre países. Sobre todo, cuando los fallos patrios no se repiten en otros lugares, como Estados Unidos. Mientras en España la mayoría de los directores de cine tienen una linea absolutamente descendente en la calidad de sus películas, en los EEUU generalmente los directores evolucionan a mejor, como David Fincher.

De su primera película, Alien 3, mejor no hablar. Realmente, mejor olvidarla. Luego, con una buena idea, como es la de un psicópata que va matando por placer y por jugar con la policía, rodó dos películas. Primero Seven, una película de pasar el rato, de estas que estarían bien para las tardes de los domingos de Antena 3, pero totalmente sobrevalorada. Tiempo después, con la misma idea y unas cuantas horas en las hemerotecas hizo Zodic. Pero mejor construida que Seven. Y es que doce años dan para aprender bastante.

Yo iba al instituto cuando estrenaron Seven. No fui al estreno, pero algunos amigos me contaron que era una película fantástica, con un final apoteosico y, sobre todo, muy sorprendente. Lo cual hizo que fuese ilusionado al cine… sobre todo, para ver ese final. Luego, una vez en el cine, el suspense de la película generaba un ambiente que hacia esperar todavía más ese final.

David Fincher se debe creer que la gente no ha visto apenas cine y no nos íbamos a dar cuenta, cuando se entrega John Doe, que la escena de la conversación entre la mujer del detective Mills y el detective Somerset, no podía estar colocada por que si. Tiene que haber siete muertos, pero solo llevamos 5. El asesino se ha entregado y la escena del bar es demasiado evidente. Fin de la película. La ultima media hora sobra. Se hace lenta, cansina, aburrida. Ya sabemos el final. No nos retengas más, no nos hagas perder esa media hora escuchando la moralina del detective Mills o, peor aun, sus caras de memo. Me gusta cuando acaba una película, tomarme una cerveza con mis amigos y tener algo de lo que hablar. Algo que tenga que ver con la película, no solo criticar las caras de Brad Pitt, casi peores que las de Van Damme el ultimo combate de Contacto sangriento. Déjame, amigo Fincher, que tenga algo para imaginar. Algo que ya le habrán repetido hasta la saciedad sus colegas. Sus colegas yanquis.

Si hubiese sido español, sus amigos le dirían que el final de Seven fue genial… aunque le insultaran en cuando saliese del bar. Por eso cada película de David Fincher es mejor que la anterior… y Alex de la Iglesia sigue siendo español.

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El español es cainita, pero el aragonés es noble… o suele ser así. Bruto y noble. O noble y bruto… como Supermaño. Como Luis Buñuel cortando un ojo con una navaja de afeitar, como Kase.O con su “forma de rimar sin norma” o como los duelos a garrotazos que representó Goya. Pero Carlos Saura es un aragonés atípico que nació en Huesca, como Enrique Bunbury nació en Zaragoza: porque en algún sitio hay que nacer, pero que ninguno se empapó de la dureza -y rudeza- aragonesa.

Carlos Saura es un españolazo sin complejos, cainita y olvidadizo. Se olvida de que es aragonés. Y, lo que es peor, se olvida de Pepín Bello. Se olvida de que fue Bello quien unió a Lorca, Dalí y Buñuel, que fue quien les impulsó y quien hizo que tres estudiantes se convirtiesen en tres genios. Pero Saura insiste en que si “me has quitado de los créditos de Un perro andaluz” y “tú me acusaste de comunista”.

Lola Baldrich, Sánchez Vidal, Alfonso Plou, Carlos Saura… siempre imaginan que se vuelven a juntar los tres amigos y que se recriminan esos conceptos. Pues yo no, yo me imagino, en caso de que se volviesen a juntar, que seria en Toledo y que Don Luis le daría dos puñetazos a Salvador, por perra chivata, y seguirían bebiendo sin darle mayor importancia. Pero Saura no lo ve asi, cree que es mejor mantener vivos los fantasmas del pasado, como esa memoria histórica que nunca dejará cicatrizar heridas a los españoles.

Por eso España es cainita. Y Aragón, “polvo, niebla, viento y sol”.

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Hay directores que cuando quieren hacer su obra maestra no hacen otra cosa que defraudar a sus seguidores.

Como su discípulo Tarantino con Malditos Bastardos, Sam Peckinpah con Quiero la cabeza de Alfredo Garcia, pese a que ellos se creen que han creado una obra maestra, que no lo pongo en duda, ya que ambas películas, cinematográficamente, son excepcionales, lo que realmente consiguen es decepcionar a sus fans. Cuando vemos una película de Peckinpah queremos ver violencia, disparos, muertes a cámara lenta. también diálogos curiosos, pero que anticipan una escena violenta. Y personajes complejos, bien construidos… y violentos.

Sin embargo, Quiero la cabeza de Alfredo Garcia es poco violenta, muy reflexiva, con menos acción que otras películas a las que nos tenia acostumbrados el bueno de Sam. Un borracho farlopero que hizo algunas de las mejores películas de violencia de la historia de la cinematografía, como Grupo salvaje o Duelo en la Alta Sierra. Incluso maravillas antibélicas, como La cruz de hierro. O Pat Garrett y Billy The Kid, con una banda sonora exquisita de Bob Dylan.

Al igual que cuando voy a un concierto de Def con Dos, otros que han encontrado inspiración en Sam Peckinpah, voy a ver como no dejan títere con cabeza, pero con letras ácidas y una espectacular puesta en escena, cuando veo una película de Peckinpah quiero ver muertes, muchas muertes, llevadas a cabo con una violencia lírica.

Para ver muertes sin poesía ya están los informativos.

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